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Historia de Ciudad Rodrigo

Recorremos la historia de Ciudad Rodrigo desde el siglo VI a.c hasta actualidad

La historia de Ciudad Rodrigo se remonta a la época prerromana, donde el pueblo celta de los vetones tenía varios castros. Aún se conservan varias esculturas de toros y verracos en piedra.

Uno de los más importantes se encuentra en el centro de la ciudad.De época romana apenas quedan restos reseñables, sólo III columnas de algún templo, que se encontraron durante la reconquista de estas tierras por el reino de León, y que actualmente están presentes en la heráldica de la ciudad.

Sabemos que los pueblos bárbaros, suevos y alanos, han pasado por esta tierra por las crónicas, ya que no se encuentran restos identificativos de ellos.

Igualmente, de la época de la ocupación musulmana, no se conservan restos. Posiblemente, esto se deba a la entrada de las tropas leonesas a finales del siglo XI de Alfonso VI en el territorio de la comarca de Ciudad Rodrigo, que a su paso transformaron el territorio eliminando cualquier rastro del paso de los árabes por aquellas tierras.

No obstante, la verdadera repoblación y afianzamiento del territorio dentro de las tierras cristianas viene gracias al Conde Rodrigo González, que terminaría dando lugar al nombre actual de Ciudad Rodrigo, y a otros puntos geográficos cercanos.

Con el aumento de población, se construyó la primera muralla cristiana, de unos 2 kilómetros de perímetro y 7 puertas; y posiblemente también en esta época se inició la construcción de la Catedral.

Con la división del reino leonés en León y Portugal, Fernando II elevó el grado de la ciudad a Sede episcopal con el objetivo de reafirmar su posición frente a los portugueses del oeste y los almohades del sur. Para mejorar su defensa de la ciudad, Enrique II mandó construir una fortaleza mirando a la frontera portuguesa.

Durante la baja edad media, se vio envuelta en las tensiones debidas a las guerras civiles castellano-leonesas, en las que el reino de Portugal en ocasiones tomaba partido por uno u otro bando, como en la guerras guerra de sucesión entre Juana “La Beltraneja” e Isabel “La Católica”. Pero es sobre todo, tras la última rebelión de las comunidades, en la que la población toma partido por el rey Carlos I. Debido a este apoyo, la ciudad se vió recompensada conociendo su época de mayor esplendor y de la cual conservamos la mayor parte de palacios y monumentos.

En esta guerra las grandes familias nobiliarias se dividieron en facciones enfrentadas, la familia de los Águila, partidarios del rey, que se enfrentaron a los Pachecos y los Chaves, los cuales estaban entre los cabecillas de la revuelta comunera.

Después de esta guerra, la ciudad vivió un periodo de paz relativa, aunque terminó siendo una lenta caída hacia una decadencia sin grandes hechos reseñables. A principios del siglo XIX regresa a los libros de historia debido al sitio a la que se vio sometida durante la invasión francesa, en 1808, donde por muy bravamente que mantuvieron la posición frente al ejército napoleónico, finalmente una brecha en los baluartes defensivos hizo rendirse al Mariscal español Don Andrés Pérez Herrasti. La ciudad recobraría su libertad gracias a las tropas del General inglés Wellington.

Durante la guerra civil española, aunque en un primer momento estuvo en el bando republicano, la llegada de refuerzos de la guardia civil hizo que la ciudad se encontrara en territorio sublevado durante el resto de la contienda.

Actualmente tenemos una ciudad histórica digna de mencionar, ya que esos periodos de decadencia han mantenido a Ciudad Rodrigo como una ciudad suspendida en el tiempo, lo que ha permitido que se conserve perfectamente su casco histórico, con unas construcciones renacentistas y barrocas de los siglos XVI y XVII que son dignos de admirar, al igual que sus murallas en forma de baluartes.

Fruto de su historia, podemos disfrutar de un casco histórico precioso en el que se conjugan renacimiento, clasicismo y modernismo, y para proteger esta preciosa estampa, la muralla y sus baluartes.

Si ya nos detenemos en edificios singulares, sin duda destacaríamos el castillo de Enrique II de Trastamara, hoy transformado en Parador Nacional, la Catedral de Santa María construida entre los siglo XII y XIV, la Plaza Mayor, donde destaca su curioso ayuntamiento.

Parador Enrique II de Trastamara
Catedral de Santa María
Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo
Casa Consistorial
Muralla desde el Puente de San Pelayo
Vista Panorámica de las Murallas y su forma de estrella
Puerta de Sol