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Plaza de Herrasti

La plaza de Herrasti está situada entre la muralla y la Catedral hacia el lado de la torre. Desde antiguo estuvo ocupada por un barrio de casas de buena construcción de piedra de sillería, como las de Soria, Valderas y Centeno, casas que desaparecieron en la Guerra de Sucesión de principios del s. XVIII y definitivamente en la Guerra de la Independencia. En la muralla, al final de la antigua calle, se hallaba la Puerta del Rey, cerrada desde hace siglos para impedir la entrada en tiempos de guerra; sobre ella hubo un torreón de defensa, desaparecido en la Guerra de la Independencia. Esta parte de la muralla se conoce como la Brecha por haber entrado el enemigo por este lugar, al ser el más vulnerable de la ciudad. En el centro de la plaza se encuentra el monumento en homenaje al General Pérez de Herrasti y a los héroes de la Independencia, construido en 1836, y junto a lo que fue la Puerta del Rey está el dedicado a Julián Sánchez, El Charro, donde reposan sus restos. En el rincón que la Catedral hace con la muralla, una piedra recuerda al ciego Sabino y a Lorenza Iglesias, símbolos de la resistencia de los mirobrigenses en favor de la independencia. Remodelada la plaza en 2006, destacan en ella la Catedral y el Seminario Diocesano de San Cayetano.

La Plazuela de Herrasti es en cierta medida un espacio no programado, sino más bien producido por la destrucción causada por la Guerra de la Independencia, momento en que el solar estaba ocupado por casas propiedad de la catedral; en 1827 comenzó la reestructuración de esta plaza con la construcción de una rampa de acceso a la muralla y siguió en 1830 con el derribo de los paredones mudos testigos de aquellas viviendas. Pocos años después, en 1836, se inauguró el monumento a los héroes de la guerra contra los franceses; se trata de un templete, sobre una base de piedra con unas escalerillas, de cuatro columnas monolíticas que sostienen sendos dinteles con inscripciones que recogen los batallones que defendieron la plaza y la dedicación del monumento por parte del ayuntamiento y de varios ciudadanos; el techo es escalonado y remata con un adorno un tanto pesado.