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Recinto Fortificado: Las Murallas

Muralla de Ciudad Rodrigo
Muralla de Ciudad Rodrigo

El nacimiento de la ciudad en un lugar geoestratégico y su posterior devenir histórico hicieron que fuera escenario de guerras; primero contra los musulmanes, después contra Portugal y finalmente contra las tropas invasoras francesas; el papel desempeñado por la ciudad y sus héroes durante los sitios decimonónicos ha sido historiado en varias ocasiones.

Desde la época de Fernando II hasta comienzos del siglo XIX, las murallas, tenían que dar una respuesta apropiada a las necesidades militares. Fruto de ello están conservadas en la actualidad, a pesar del informe que el Capitán General hiciera en su visita a la ciudad en 1910, cuando afirmaba que… “son perfectamente innecesarias”.

La primitiva cerca, según Cabañas, se construyó sin cimientos, sobre la roca misma, era de cal y canto -todavía hoy así son algunos lienzos- y fue recrecida por Enrique II. Hoy los muros se limitan a la ciudad, pero antes existieron murallas también en el Arrabal de San Francisco.

 

Vista Panorámica de las Murallas y su forma de estrella
Vista Panorámica de las Murallas y su forma de estrella

La prolongada historia y sus consiguientes vicisitudes han hecho que estas murallas hayan sido reformadas a lo largo del tiempo. El actual perímetro amurallado alcanza una longitud próxima a los dos kilómetros.

La mayor parte de la muralla constituye un amplio paseo, estrecho sólo en la zona correspondiente al Hospital de la Pasión, donde el río sirve de defensa natural, de ahí que carezca también de fosos y de cañoneras, siendo abundantes ambas en el resto del perímetro, llegando a haber contrafosos y falsabragas en los puntos más débiles, como es la parte septentrional y oriental.

Muralla desde el Puente de San Pelayo
Muralla desde el Puente de San Pelayo
Panorámica de Ciudad Rodrigo y sus Murallas
Panorámica de Ciudad Rodrigo y sus Murallas

Desde el punto de vista evolutivo hay que pensar que las primitivas murallas irían dotadas de merlones y almenas, pero, a medida que las armas de fuego fueron evolucionando y desarrollándose, resultarían inútiles y se sustituirían por cañoneras, completadas con pavimento de sillares pétreos para el mejor funcionamiento de los cañones; a la vez se tendría que ampliar el ancho del estrecho adarve.

Todas las obras que han tenido lugar en los diferentes momentos de la historia acabaron produciendo la transformación de una muralla medieval en moderna.

Estas murallas han tenido diversas puertas y postigos; algunas renovadas se conservan hoy, otras se condenaron y se abrió alguna nueva.

Puerta del Conde

La Puerta del Rey, en las proximidades de la fachada de poniente de la catedral, no existe ya. Ya no se conserva la Puerta del Alcázar, que fue abierta junto al castillo por Antonio del Águila en 1507. Las puertas de Amayuelas son de dos épocas bien diferentes; la antigua, después llamada nueva, fue antes postigo de Santa María por su proximidad a la catedral. La otra gran puerta es obra del arquitecto Fernando Población. En la prensa de 1955 se habla de la conveniencia o no de abrir esa nueva entrada, demandada por el aumento del tráfico rodado y el mayor volumen de los vehículos.

En el lienzo tangente a esta puerta se colocó en 1993 una lápida en homenaje al general inglés Craufurd, uno de los libertadores de la ciudad en la Guerra de la Independencia, y en el lado meridional de la misma, en agosto de 1960 se inauguró el Monumento a Fernando II, el repoblador de la ciudad